Los Tigres venían de ganar dos partidos de forma consecutiva. En tan solo 3 juegos de esta joven temporada la ofensiva había lucido mejor que en los 50 de la temporada pasada (okay, a excepción de 2 o 5). Las bailarinas no lucieron tan despistadas, mostrando mejor dominio del arte de “mover la cintura encima de un dogout”. Héctor Noesi estaba pautado para realizar su debut. Todo era alegría para los Tigres del Licey durante esa noche del 18 de Octubre, fecha en que estaban pautados para enfrentar a los campeones nacionales Toros del Este. Y créanme, todo iba de acuerdo al plan… cuando de repente sucedió.
Luego de retirar al primer bateador que se enfrento, Noesi domino con rodado fácil por el campo corto a Manuel Mayorson. Al menos pensamos todos que era fácil. Anderson Hernández realizo un mal disparo a la primera que permitió que Mayorson llegara a segunda de donde luego anoto gracias a un doble conectado por Ricardo Nanita. Y como si fuera un político cuando ve que su partido no va para parte… el momentum cambio de lado.
Oh quizá no. Anthony Rizzo remolco a Nanita con sencillo y puso el partido 2 carreras por 0 en la misma primera entrada. Pero los “nuevos” Tigres del Licey, con esa nueva y mejorada ofensiva que ya mencione respondieron rápidamente con cuadrangular de 2 carreras del importado de los Dodgers Jerry Sands (tírenle fotos jóvenes, que se nos casa el mes que viene… las mujeres como siempre metiéndose en todo). Y por unos minutos, ese sentimiento de tranquilidad y de “eto’ e de nosotros, vamo arriba!!” volvió. Las bailarinas sonreían, Noesi volvía al box. Ya era cuestión de contener la ofensiva de los Toros nuevamente. Solo que luego de un sencillo de Dennis Richards, Wilkin Ramirez conecto un “machuconcito” que se murió delante de la vista impotente de Juan Francisco, y ya los Toros tenían hombres en las esquinas. De repente, los Liceístas comenzamos a tener ese sentimiento en el estomago. Si, ese mismo. Sabemos muy bien cual. Lo recordamos. Ese sentimiento que nos acompaño durante toda la temporada pasada. Ese sentimiento que nadie quiere en los deportes y que es el peor que puede tener la fanaticada… y ese sentimiento es… el que te hace decir… “Oh no, aquí vamos otra vez”.
De repente, lo que lucía ser una noche prometedora se convirtió en una noche… Retro.
| Ya no podemos culpar a Robinzon Diaz |
El staff de mercadeo del equipo pudo haber vendido la noche como “la noche en que le rendimos tributo al Licey del 2010… animador invitado Boca de Piano”. Porque todo lo que vino después de ahí, fue una “postalita repetida” de lo que fue el equipo en una temporada que nadie quiere recordar y que tuvimos que recordar a la fuerza. “El Show de los Muppets”, grito uno en Twitter. “La defensa de nuevo… hasta cuando Dios mío”, decían otros. “Qué vergüenza” decían otros más trágicos. Y el resultado estaba ahí. Más errores (5) que carreras anotadas (4). Dos de las nueve carreras de los Toros anotaron por Wild Pitch. Los árbitros no ayudaron. Corredores dejados en base. Las bailarinas descoordinadas, no sabían para que lado perrear. Las cervezas calientes. La señal de Claro y Orange en el suelo. En fin… Caos total. Cerramos los ojos bien y al abrirlos estábamos ahí… bienvenidos de vuelta al 2010.
Pero es que, después de todo, cualquier equipo tiene un día malo, ¿cierto?... ¿Cierto? Pues claro, el problema es que la fanaticada azul viene de una temporada donde TODOS los días fueron malos. Una temporada donde todo el fanático azul en el play y en sus casas ya se estaba preparando para lo peor, y no habían comenzado a cantar el himno. Desde que el equipo contrario tenía un corredor en tercera, los debates comenzaban sobre si la carrera iba a bajar por “wild pitch” o por “passed ball”. Si el Licey llenaba las bases la discusión era por donde iban a batear para doble play. Y como olvidar los ponches en los momentos buenos con solo tres picheos de parte de nuestros bateadores? Ahh que buenos tiempos aquellos!
Pero tranquilos. Este es en realidad un nuevo Licey. Ya no esta Everth Cabrera en el SS. No tenemos el guante de piedra de Yamaico Navarro en tercera. Y Robinzon Diaz no esta en la receptoria. No estamos en el 2010. No hay por qué preocuparnos… hasta nuevo aviso.
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