Arnold “Red” Auerbach fue un entrenador de baloncesto
sumamente exitoso, recordado por la dinastía que tuvieron los Boston Celtics en
la época de los 50’s-60’s. Al momento de su retiro, sumaba 9 campeonatos los
cuales fueron un record hasta que el 2009 cuando Phil Jackson lograra rebasarlo
e implantara el nuevo record con 11 anillos de campeón como entrenador en el
baloncesto de la NBA. Pero su grandeza no se limitaba a ganar campeonatos. En opinión
de un servidor, eso es lo de menos. Al leer e investigar los logros alcanzados
por este caballero, solo nos queda expresar admiración. Auerbach logro todos
esos campeonatos a base de implantar una filosofía de juego en equipo, que
superaba todo lo que era el juego individual. Resultaba casi imposible
encontrar un jugador de Boston entre los 10 mejores anotadores de la liga, y
estamos hablando de un señor que tuvo bajo su mando muchos jugadores que
posteriormente fueron miembros del salón de la fama. ¿Imagínense ustedes los
tipos de personalidades con lo que tuvo que lidiar en sus tiempos?
Pero este tema no es sobre baloncesto, tampoco sobre la grandeza de “Red” Auerbach. Sus logros están bien documentados, y si quieren conocer más sobre él los invito a poner su nombre en google. No se van arrepentir. Pero entrando en materia, la base de mencionar esta eminencia del deporte americano es sencillamente resaltar que un manager de un equipo no debe limitarse a ser un buen “estratega”, sino que debe ser todo un líder. Y ese es el objetivo de la entrada de hoy.
Pero este tema no es sobre baloncesto, tampoco sobre la grandeza de “Red” Auerbach. Sus logros están bien documentados, y si quieren conocer más sobre él los invito a poner su nombre en google. No se van arrepentir. Pero entrando en materia, la base de mencionar esta eminencia del deporte americano es sencillamente resaltar que un manager de un equipo no debe limitarse a ser un buen “estratega”, sino que debe ser todo un líder. Y ese es el objetivo de la entrada de hoy.
Días más tarde, sucedió el hecho de que Juan Francisco
había sido sacado del line up por un asunto de disciplina (no entraremos el
debate sobre lo que pudo o no haber pasado, nos limitaremos a la información oficial
de los aretes). Muchos fanáticos reaccionaron airados en contra de Landestoy y
la gerencia azul. ¿Cómo es posible que saques tu mejor jugador en un juego tan
importante con tus más grande rivales de la actualidad? Preguntaban muchos. “Yo
lo castigaba al otro día, pero no lo sacaba” decían otros. Y vaya, no podría estar
en mas desacuerdo con todos ellos. Sucede que si un manager de un equipo no
tiene la autoridad necesaria para imponer sus reglas, es mejor dejar el asunto.
Durante las últimas temporadas, el Licey no ha tenido un entrenador que
comience y termine una temporada. Los chismes internos, guerrillas, entre otras
cosas le han ganado la batalla a lo que debe ser un ambiente de armonía y
enfocado a las metas del equipo. Se habían visualizado en la cueva azul actos
de indisciplina que era evidente para todo fanático observador. Y aquí entra
Landestoy, un respiro, todo lo que necesitaba el equipo, imponiendo sus reglas
de juego. Poniendo la disciplina y el respeto por encima de todo. ¿Y no van a
estar de acuerdo con eso? Si aprendo algo de la historia de Red Auerbach y Bill
Russel, es que una vez Landestoy impuso eso a su mejor jugador, eso le sirve de
ejemplo a los otros jugadores, veteranos y novatos, de que hay un líder en la
cueva y las cosas hay que hacerlas bien. Ningún jugador puede estar por encima
de una institución, o en este caso, de un equipo. Los jugadores vienen y van,
pero el equipo se queda para siempre. Y
en el equipo, siempre habrá un manager que sea dominicano, de estados unidos,
chino o japonés, hay que respetarlo. La gerencia debe siempre dar su apoyo
total al manager, cosa que no siempre sucede en nuestro país y ha sido la clave
del fracaso de muchos equipos en diversas temporadas. Se podría decir que ha
sido la clave del fracaso en las últimas temporadas de los Tigres del Licey.
Pero eso es un mal que existe en nuestro beisbol, y el
manager siempre es el que tiene que pagar los platos rotos. Cuando las cosas no
salen bien en un equipo, el que la paga es el manager. El golpe de efecto
siempre se busca cambiando el manager, pero… ¿somos los fanáticos justos con
los managers? La historia y experiencia en nuestro beisbol me dice que la respuesta
es no… y me explico.
Nosotros los fanáticos
tenemos el lado suave, desde afuera podemos analizar y decir a quien debió traer
y a quien no, donde debió tocar y donde no, etc. Muchas veces decimos que nunca
debió traer “ese muerto”. Pero entonces yo pregunto, ¿debe un manager decirle a
un pelotero “no te voy a entrar porque tú eres un muerto”? Esos que acaban con
cierto manager porque puso un “coge palos”, ¿les gustaría que su jefe en el
trabajo se acerque a ellos y les diga “deja esta vaina, porque tu no sirves”?
La misión de un dirigente no es determinar quien es un muerto o quién no. El
manager debe darles la confianza y el chance a todos los jugadores que se
pongan el uniforme. En algún partido debemos entender que va a lanzar “ese
muerto”, o “ese coge palos”. Nosotros como fanáticos no somos los que tenemos
que lidiar con egos, auto estimas, personalidades distintas, etc. No somos los
que tenemos que llamarles la atención cuando hacen algo mal. Hay un aspecto psicológico
en el juego que es parte fundamental del trabajo de un manager, y hay algunos
que no son buenos estrategas pero sobresalen en ese aspecto. Imponen sus
reglas, mantienen la armonía, el equipo se integra, todos enfocados a una sola misión…
ganar el campeonato. Y no solo por los fanáticos, ni por ellos… sino porque eso
es lo que dejo planteado “el manager”.
Son estos factores, que hacen de Landestoy el
dirigente idóneo para el Licey en esta época de tanta inestabilidad en esa posición,
y por eso las Águilas tuvieron que recurrir a Félix Fermín. Ellos no son los
mejores estrategas, pero son “tan buenos” en todo lo otro que tiene que tener
un manager, que sus equipos son exitosos. Lamentablemente, esa parte muchas
veces pasa en los vestidores y no es valorada por los fanáticos. Otras cosas es
que no todos los partidos se pueden jugar de la misma manera. Principalmente en
la serie regular, hay que entender que los managers deben recurrir a lo
profundo de un bullpen o de la banca para tanto darles participación a todos
como para descansar a los regulares. Después de todo, la temporada es un maratón,
no un sprint, y hay que mantenerse. Tambien hay momentos en que un manager
quiere probar cosas, jugar con sus instintos, irse en contra de la lógica o el
famoso librito. Cada uno tiene su estilo. No siempre vamos a estar de acuerdo,
pero el resultado global (que tan lejos llegue el equipo) debe ser por donde se
mida un manager, no porque si no trajo un zurdo al derecho, o si toco a fulano
en un partido.
Ahora la pregunta es, ¿prefieren un buen manager estratega
pero que no tiene control psicológico de su equipo, o uno que meta la pata de
cuando en vez pero si tenga su equipo en armonía y dándolo todo en el terreno? La
experiencia y Cito Gaston me dice, que la segunda muchas veces da más
resultados.
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