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28 de noviembre de 2011

El Manager: Más que un estratega

Arnold “Red” Auerbach fue un entrenador de baloncesto sumamente exitoso, recordado por la dinastía que tuvieron los Boston Celtics en la época de los 50’s-60’s. Al momento de su retiro, sumaba 9 campeonatos los cuales fueron un record hasta que el 2009 cuando Phil Jackson lograra rebasarlo e implantara el nuevo record con 11 anillos de campeón como entrenador en el baloncesto de la NBA. Pero su grandeza no se limitaba a ganar campeonatos. En opinión de un servidor, eso es lo de menos. Al leer e investigar los logros alcanzados por este caballero, solo nos queda expresar admiración. Auerbach logro todos esos campeonatos a base de implantar una filosofía de juego en equipo, que superaba todo lo que era el juego individual. Resultaba casi imposible encontrar un jugador de Boston entre los 10 mejores anotadores de la liga, y estamos hablando de un señor que tuvo bajo su mando muchos jugadores que posteriormente fueron miembros del salón de la fama. ¿Imagínense ustedes los tipos de personalidades con lo que tuvo que lidiar en sus tiempos?

Pero este tema no es sobre baloncesto, tampoco sobre la grandeza de “Red” Auerbach. Sus logros están bien documentados, y si quieren conocer más sobre él los invito a poner su nombre en google. No se van arrepentir. Pero entrando en materia, la base de mencionar esta eminencia del deporte americano es sencillamente resaltar que un manager de un equipo no debe limitarse a ser un buen “estratega”, sino que debe ser todo un líder. Y ese es el objetivo de la entrada de hoy.


Hace unos días, estuve viendo un documental de Bill Russel, quien fuese uno de los jugadores “salón de fama” que estuvo bajo el mando de Red Auerbach. En una parte del documental, Russel hace la anécdota de algo que aprendió de Red Auerbach cuando era el mejor jugador del equipo. Sucede que Red lo llamo a su oficina para una reunión privada. Red necesitaba que Bill Russel entendiera algo que iba a suceder durante las prácticas del equipo. Y es que Red iba a ser muy duro con Russel delante de todos sus compañeros, le iba a exigir el máximo, lo iba a insultar, le iba hacer su vida todo un infierno, pero no era nada personal. Russel sorprendido le externa la pregunta… ¿Por qué? Pues sencillo respondió Auerbach. Si todos los otros jugadores ven como yo trato al mejor jugador, no tendrán otra opción más que someterse a todo lo que yo exija. Y así sucedía durante todas las prácticas.  Red Auerbach tomo a su mejor jugador como una muestra de disciplina para todo el equipo. Quizá un poco drástico, pero efectivo. 

Días más tarde, sucedió el hecho de que Juan Francisco había sido sacado del line up por un asunto de disciplina (no entraremos el debate sobre lo que pudo o no haber pasado, nos limitaremos a la información oficial de los aretes). Muchos fanáticos reaccionaron airados en contra de Landestoy y la gerencia azul. ¿Cómo es posible que saques tu mejor jugador en un juego tan importante con tus más grande rivales de la actualidad? Preguntaban muchos. “Yo lo castigaba al otro día, pero no lo sacaba” decían otros. Y vaya, no podría estar en mas desacuerdo con todos ellos. Sucede que si un manager de un equipo no tiene la autoridad necesaria para imponer sus reglas, es mejor dejar el asunto. Durante las últimas temporadas, el Licey no ha tenido un entrenador que comience y termine una temporada. Los chismes internos, guerrillas, entre otras cosas le han ganado la batalla a lo que debe ser un ambiente de armonía y enfocado a las metas del equipo. Se habían visualizado en la cueva azul actos de indisciplina que era evidente para todo fanático observador. Y aquí entra Landestoy, un respiro, todo lo que necesitaba el equipo, imponiendo sus reglas de juego. Poniendo la disciplina y el respeto por encima de todo. ¿Y no van a estar de acuerdo con eso? Si aprendo algo de la historia de Red Auerbach y Bill Russel, es que una vez Landestoy impuso eso a su mejor jugador, eso le sirve de ejemplo a los otros jugadores, veteranos y novatos, de que hay un líder en la cueva y las cosas hay que hacerlas bien. Ningún jugador puede estar por encima de una institución, o en este caso, de un equipo. Los jugadores vienen y van, pero el equipo se queda para siempre.  Y en el equipo, siempre habrá un manager que sea dominicano, de estados unidos, chino o japonés, hay que respetarlo. La gerencia debe siempre dar su apoyo total al manager, cosa que no siempre sucede en nuestro país y ha sido la clave del fracaso de muchos equipos en diversas temporadas. Se podría decir que ha sido la clave del fracaso en las últimas temporadas de los Tigres del Licey.  

Pero eso es un mal que existe en nuestro beisbol, y el manager siempre es el que tiene que pagar los platos rotos. Cuando las cosas no salen bien en un equipo, el que la paga es el manager. El golpe de efecto siempre se busca cambiando el manager, pero… ¿somos los fanáticos justos con los managers? La historia y experiencia en nuestro beisbol me dice que la respuesta es no… y me explico.

Esta temporada ha sido protagonizada por el regreso a la relevancia de los dos equipos más exitosos de nuestra pelota, las Águilas y el Licey. La temporada pasada ambos tocaron fondo, quedando fuera de la clasificación en conjunto por primera vez en muchísimo tiempo. Ambos conjuntos sufrieron cambios de managers, y ambos conjuntos, para esta temporada, se vieron en la obligación de recurrir a dos viejos amigos que habían sacado de sus planteles y no de la forma más católica posible. Entran en escena, Felix Fermin y Rafael Landestoy. Es sorprendente que ambos managers sean catalogados por la fanaticada dominicana como “malos”, cuando lo único que han hecho sus equipos bajo sus mandos es “ganar”. ¿No les parece contraproducente? ¿La idea no es ganar? Desde la temporada del 2000, el único manager de nuestra pelota que ha ganado más de un campeonato se llama Felix Fermin. Y en dos temporadas que estuvo como dirigente del Licey, Landestoy llevo el equipo a la Serie Final. En una de esas ocasiones, con un total “equipito” de novatos y jugadores veteranos que no tenían puestos en grandes ligas (Napoleón Calzado era el 3er bate de ese equipo, no diré más nada). Sin embargo las expresiones “Landestoyo” (azules) y “Bozo de Billetero” (amarillos) eran utilizadas para abordar las “metidas de pata” que constantemente hacían estos caballeros, según la opinión pública. Pues hoy me siento y analizo y es cierto, quizá ambos no sean los mejores estrategas del beisbol, pero los fanáticos comentemos el error de solamente enfocarnos en esa parte para medir a un dirigente, cuando la realidad es que un dirigente es mucho más de ahí, como abordamos en la introducción de este texto.

Nosotros los fanáticos tenemos el lado suave, desde afuera podemos analizar y decir a quien debió traer y a quien no, donde debió tocar y donde no, etc. Muchas veces decimos que nunca debió traer “ese muerto”. Pero entonces yo pregunto, ¿debe un manager decirle a un pelotero “no te voy a entrar porque tú eres un muerto”? Esos que acaban con cierto manager porque puso un “coge palos”, ¿les gustaría que su jefe en el trabajo se acerque a ellos y les diga “deja esta vaina, porque tu no sirves”? La misión de un dirigente no es determinar quien es un muerto o quién no. El manager debe darles la confianza y el chance a todos los jugadores que se pongan el uniforme. En algún partido debemos entender que va a lanzar “ese muerto”, o “ese coge palos”. Nosotros como fanáticos no somos los que tenemos que lidiar con egos, auto estimas, personalidades distintas, etc. No somos los que tenemos que llamarles la atención cuando hacen algo mal. Hay un aspecto psicológico en el juego que es parte fundamental del trabajo de un manager, y hay algunos que no son buenos estrategas pero sobresalen en ese aspecto. Imponen sus reglas, mantienen la armonía, el equipo se integra, todos enfocados a una sola misión… ganar el campeonato. Y no solo por los fanáticos, ni por ellos… sino porque eso es lo que dejo planteado “el manager”.

Son estos factores, que hacen de Landestoy el dirigente idóneo para el Licey en esta época de tanta inestabilidad en esa posición, y por eso las Águilas tuvieron que recurrir a Félix Fermín. Ellos no son los mejores estrategas, pero son “tan buenos” en todo lo otro que tiene que tener un manager, que sus equipos son exitosos. Lamentablemente, esa parte muchas veces pasa en los vestidores y no es valorada por los fanáticos. Otras cosas es que no todos los partidos se pueden jugar de la misma manera. Principalmente en la serie regular, hay que entender que los managers deben recurrir a lo profundo de un bullpen o de la banca para tanto darles participación a todos como para descansar a los regulares. Después de todo, la temporada es un maratón, no un sprint, y hay que mantenerse. Tambien hay momentos en que un manager quiere probar cosas, jugar con sus instintos, irse en contra de la lógica o el famoso librito. Cada uno tiene su estilo. No siempre vamos a estar de acuerdo, pero el resultado global (que tan lejos llegue el equipo) debe ser por donde se mida un manager, no porque si no trajo un zurdo al derecho, o si toco a fulano en un partido.

Ahora la pregunta es, ¿prefieren un buen manager estratega pero que no tiene control psicológico de su equipo, o uno que meta la pata de cuando en vez pero si tenga su equipo en armonía y dándolo todo en el terreno? La experiencia y Cito Gaston me dice, que la segunda muchas veces da más resultados.

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